miércoles, 19 de enero de 2011

Suele ser algo imprevisible.

Es, como cuando te levantas un sábado a las 12 de la mañana sin saber que te depara el día.


Esperas una llamada de teléfono que te ánime lo suficiente como para salir de casa o más sencillo aún, decides no levantarte en todo el día. Decides esconderte entre esas sábanas que te traen tantos recuerdos. Increiblemente todavía puedes percibir el olor a su colonia. Puedes echarle de menos durante un día entero, incluso una semana. O más sencillo aún, toda la vida.

Pero, ¿qué prefieres?.

¿Lamentarte toda la vida y pensar en lo que dejaste pasar, o, luchar por el futuro?

Esa, es la pregunta que todo el mundo se ha planteado alguna vez en su vida y después de tanto tiempo intentando buscarle un significado a esa pregunta, hoy, cuando me he reencontrado con el pasado, he decidido que tenía que luchar por el mañana y dejar que las cosas del pasado, queden allí. Que se queden allí, como cuando alguien guarda un objeto valioso en una caja, porque aunque no queramos, nunca, vamos a poder olvidar el pasado.



Sed felices.